¿Te ha pasado que cuando escuchas la palabra “ahorrar” piensas en algo que es muy difícil? ¿O que vas a sacrificar mucho de lo que ganas? Quizá no es tan complicado y puede convertirse en un hábito que te ayude a mejorar la calidad de vida de tu familia.

¿En qué gastamos?

El mayor peligro para el ahorro son los “gastos fantasma”. ¿En qué se nos fue el dinero? Haz este ejercicio: durante un mes anota todos los gastos que haces, pero todos. El último día revisa tu lista y el próximo mes procura eliminar los gastos innecesarios. El gasto planeado y un presupuesto es la mejor forma de ahorrar un poco al final de cada mes.

¿Y el cambio?

Considera el dinero fraccionado como un “microahorro”: cuando compres y te den cambio, junta las monedas en un frasco de vidrio y no las gastes. Esto te permite reducir lo que gastas en cosas que no necesitas, que es a lo que normalmente destinamos las monedas que llevamos en el bolsillo, a gastos que no teníamos planeados.

Busca ofertas Compara precios al comprar, busca descuentos y aprovecha las ofertas, sobre todo en comida que es uno de los gastos más altos, todos comemos y todos los días. Si aprovechas las ofertas puedes ahorrar entre un 5 y un 10% del gasto mensual.

Paga deudas con intereses

Lo primero es pagar las deudas con intereses, que son las más pesadas. Si después de pagarlas puedes guardar la misma cantidad cada mes, te sorprenderás de todo lo que puedes ahorrar.