La sociedad siempre le ha da dado mayor importancia a la mujer en el trabajo de criar a un hijo. Pero el rol de padre es tan importante como el de la madre, pues en conjunto, ambos deben dar educación y valores a sus hijos.

Cuando el padre participa en el medio familiar, sus hijos tienden a tener más confianza en sí mismos y a resolver mejor los problemas en el futuro. Un padre ejemplo es el que trata de dirigir las actividades de sus hijos en forma racional y presta atención a sus problemas, es consistente, exigente, respetuoso y está dispuesto a aplicar castigos limitados.

Es muy importante que los padres se identifiquen con sus hijos, respetarlos e inculcarles valores al mismo tiempo que se les educa, siendo amorosos y creando un lazo de amistad padre e hijo. Los hombres pueden tener mucha influencia en sus hijos, sin necesidad de sacrificar su ‘masculinidad’: sólo deben hablar y pasar más tiempo con ellos.

Un lazo único e irremplazable

Quienes mejor se desarrollan en su vida adulta, son aquellos que mayor contacto tuvieron con sus papás, pues aprenden formas más sanas de competir, potenciar y maximizar sus capacidades; de igual manera, las hijas necesitan de la influencia de sus padres pues refuerzan la seguridad que se les transmite en casa.

A veces, los padres tienden a darle poco valor a su rol, bajo el argumento de que deben ocuparse de cuestiones más importantes como el trabajo.

¿Qué puede ser más importante que la crianza de un hijo? Nada repone el tiempo perdido en la educación de un niño, algo que no es en absoluto un trabajo, sino, al contrario, es un verdadero placer.