Una vez establecidos los cultivos y su desarrollo, es importante guiarlos y podarlos. Las plantas crecen como lo harían naturalmente y la poda nos ayuda a sacar mayor provecho de las partes de la planta que nosotros queremos consumir.

¿Para qué sirve la poda?

La planta absorbe nutrientes de la tierra y energía del sol para poder crecer. La poda permite que la planta utilice esa energía para madurar la parte que nos interesa consumir. Por ejemplo, un jitomate utiliza la energía para crecer y desarrollar hojas y nuevos tallos que, si se dejaran crecer todos, no producirían muchos frutos porque la planta gastaría sus fuerzas y nutrientes en desarrollar nuevas hojas. En cambio, si éstas se podan, la planta tendrá los recursos necesarios para producir frutos de calidad que nos nutran al consumirlos.

Las matas que dan frutos, como jitomate, calabaza, pepino, chile, entre otros, necesitan de podas periódicas para dar como resultado buenas cosechas. Generalmente se debe cortar sólo una parte de las hojas y de los tallos nuevos, no su totalidad.

Las hortalizas de hoja, como las lechugas, espinacas y acelgas se deben podar sólo para limpiar y quitar las hojas maltratadas o secas; de ese modo se mantendrán fuertes.

Consejos útiles:

Puedes dejar como mínimo 30 hojas en cada planta.

En jitomates sólo deberás quitar los chupones o axilas (tallos pequeños entre el tallo principal y las hojas).

Retirar hojas cafés o rotas

Empieza la poda de abajo hacia arriba y enfócate en quitar las hojas viejas y secas de la base de la planta.

Lava las tijeras cuando vayas a cambiar de planta para no transmitir enfermedades entre una y otra.

Tutoreo

Consiste en colocar palos, cañas o estacas cerca de las plantas para que puedan crecer en forma vertical y no tiradas sobre el suelo, pues se pueden dañar al ser pisadas.

Es una práctica muy importante para mantener la planta derecha, ya que algunos tallos se parten con facilidad.

El tutoreo se utiliza en plantas de chícharos, pepino, tomate o pimiento. Existen diversas formas de realizarlo, pero en general se utilizan palos delgados o estacas como tutores, además de cordones, rafia u otros materiales que ayuden a sujetarlas en la base y alrededor del tallo. La combinación de un buen tutoreo con una poda adecuada resultará en plantas sanas y productivas.

Cubriendo nuestra tierra

El acolchado es un mantillo o capa protectora que recubre la tierra y tiene muchos beneficios: inhibe el crecimiento de hierbas no deseadas (reduciendo considerablemente la carga de trabajo en la huerta), aporta materia orgánica al suelo, retiene humedad en la tierra (disminuyendo la cantidad de agua necesaria para los riegos), protege a las raíces de cambios bruscos de temperatura y previene la erosión de la tierra.

El acolchado se puede elaborar con una capa de virutas de madera, aserrín, agujas de pino y cortezas de hasta 10 cm de alto; dura hasta tres años. Otra opción es poner una capa de paja o heno, de hasta 15 cm (se va comprimiendo con el tiempo), que dura como máximo un año.

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