Conocer lo básico de primeros auxilios puede ayudarte a saber cómo actuar ante un accidente, aunque no olvides que esto no sustituye la atención profesional de un médico.

Algunos de los accidentes más comunes en casa son: las hemorragias leves, como cortaduras, raspones, o descalabradas; la asfixia, que es cuando deja de fluir aire a los pulmones por algún alimento u objeto atorado en la garganta; y quemaduras, que en casa suelen ocurrir si se deja a los niños solos cerca de la cocina, de cerillos o encendedores o de la plancha prendida.

Hemorragia expuesta

Con una gasa o trapo limpio haz presión sobre la herida hasta que se calme el sangrado. No utilices algodón, para evitar que se pegue. Cuando disminuya el sangrado, desinfecta la herida con un antiséptico, yodo o alcohol; cubre la herida con una gasa nueva, ya que como es una herida expuesta puede contraer muchas infecciones. Limpia y cambia la gasa constantemente y mantente en un lugar libre de gérmenes.

Asfixia

Colócate detrás de la persona que se asfixia y pon tus brazos alrededor de su cintura, haciendo un enganche con los puños por encima del ombligo y debajo del esternón; tu dedo pulgar tiene que quedar contra su abdomen. Comienza a presionar hacia arriba y hacia adentro con tal fuerza que levantes a la persona; repite hasta que el objeto salga y deje de obstruir sus vías respiratorias. Dale su espacio para que se recupere.

Quemadura leve a moderada

La piel comienza a enrojecerse en cuanto sufre la lesión y el dolor es inmediato, por eso lo primero que debes hacer es enfriar la quemadura. Pon la parte afectada bajo un chorro de agua fría durante cinco minutos, esto ayudará a calmar el ardor y la inflamación. Seca y protege con cuidado el área afectada y evita tronar las ampollas, ya que eso ocasiona infecciones. No utilices hielos ni pomadas calientes, porque puedes empeorar la sanación de la quemadura.