Por: Javier Medina Loera

Cuando el reloj marca las 12 de la noche, anunciando que ha iniciado el nuevo año, en muchas partes del mundo se acostumbra comer 12 uvas para representar cada uno de los meses del año y al mismo tiempo los deseos por cumplir.

Esta costumbre proviene al menos desde principios del siglo pasado, cuando en Alicante, España, hubo muy buena cosecha y los productores de uva decidieron promocionar su producto ofreciéndolo como “uvas de la suerte”.

Al paso del tiempo, la práctica se extendió a México y a algunos otros países de habla hispana.

Actualmente, a la media noche, muchas familias se reúnen alrededor de la mesa, y al sonar las 12 campanadas toman las 12 uvas y las comen una a una, relacionándolas con la salud, la fortuna, el amor y sus propósitos de Año Nuevo.

En México, esta tradición se acompaña de una deliciosa cena, así como de un brindis con el que se agradecen los beneficios recibidos y los logros alcanzados durante el año viejo. Después siguen los abrazos y se comparten con los presentes los buenos deseos.

Persisten además otras costumbres antiguas, como es la de barrer las casas hacia afuera para alejar las “energías negativas” o desechar los objetos que ya no se utilizan, con el propósito de abrirle la puerta a nuevos proyectos y oportunidades.

Asimismo, hay quienes acostumbran vestir ropa interior especial el último día del año. El color depende de lo que estén buscando, por ejemplo: rojo, encontrar el amor; amarillo, atraer dinero y fortuna; blanco, obtener paz, calma, pureza y armonía; y negro, lujo, elegancia y dignidad.

En zonas como el Norte de Jalisco, la gente se queda despierta hasta la media noche “para ver por dónde sale el Año Nuevo”.  Esto tiene el mismo significado que en el resto del mundo: apreciar un nuevo inicio y recibir nuevas oportunidades.

www.javiermedinaloera.com

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *