Criar aves de traspatio, como pollos y gallinas, es una actividad en la que puede participar toda la familia, que no requiere grandes inversiones y que además les proveerá de carne y huevo para su consumo. En el caso de los guajolotes, es necesario que la crianza se haga por separado, ya que sus enfermedades son muy fáciles de contagiar.

Para cualquiera de los dos casos necesitarás un espacio con piso de tierra, sin maleza, piedras ni suciedad.

Con los materiales que tengas, trata de armar un corral con una parte de techo para que protejas a tus animales del frío, sol o lluvia, aunque éstos han demostrado que se pueden adaptar a diferentes tipos de climas.

Te recomendamos que, si alguna de tus aves se enferma o muere, la separes inmediatamente para que el resto no se contagie.

Es muy probable que en tu comunidad utilices maíz para tu consumo diario; aprovecha los sobrantes, ya sea en grano o en harina, para alimentar a tus animales, ya que se trata de un grano que les dará mucha energía.

También podrás nutrir a tus aves con arroz, forraje tierno o hasta un poco de sal, y por supuesto, no te olvides de darles agua limpia.

Será muy importante que estés atento a ciertas enfermedades, como el moquillo, parásitos (de los cuales te darás cuenta si detectas diarrea con sangre), sarna, piojos, pulgas o bronquitis infecciosa, que ocasiona que las gallinas pongan huevos deformados o con cáscara débil.

Para que estas enfermedades no perjudiquen a tus aves será necesario desinfectar el corral una vez al mes con una lechada de cal y agua, evitar la sobrepoblación de pollos, gallos, gallinas o guajolotes, así como la presencia de moscas y de roedores, como ratas o ratones.

Aprovecha la temporada

La mejor temporada para que las gallinas pongan huevos es primavera-verano, ya que requieren por lo menos 15 horas de luz  para poder producirlos

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