Se le llama aguas pluviales o grises a las que vienen de la lluvia o del uso doméstico, como los lavabos, fregaderos, lavaderos, regaderas y lavadoras.

Se llaman grises porque no son tan peligrosas o contaminantes como las aguas negras que provienen del excusado, por lo que pueden ser reutilizadas para el riego de suelos y plantas, al quitarles la grasa y los restos del jabón. Con este método podrás tener una solución en tiempos de escasez y ayudar a reducir el desperdicio de agua.

Vas a necesitar:

  • Una cubeta o tambo para 20 litros o más
  • Carbón
  • Piedras medianas
  • Piedras pequeñas o grava
  • Arena gruesa
  • Cal
  • Tela de algodón
  • Navaja o segueta
  • Pegamento resistente a la humedad
  • Dos mangueras del largo que consideres

Procedimiento:

1.- Para elaborar un dispositivo que filtre el agua deberás perforar un recipiente (una cubeta, un tambo o una tina) con la navaja o el filo de la segueta, haciendo un orificio en uno de sus lados en la parte inferior, a unos siete centímetros de la base.

 Por el orificio deberá caber un extremo de la primera manguera y, para evitar que el agua se desborde por las orillas, puedes pegar hule alrededor utilizando pegamento resistente a la humedad.

La otra punta de la primera manguera tendrá que llegar hasta tu patio, jardín o cualquier lugar al que quieras llevar el agua filtrada.

2.- La segunda manguera deberá estar conectada de un extremo a uno de tus desagües: el de tu lavadora, lavamanos, fregadero o lavadero (si puedes hacer una conexión de todos ahorrarás más agua); el otro extremo lo introducirás al tambo por arriba, que es por donde entrará el agua para filtrar.

Una vez que esté toda la instalación en su lugar, es tiempo de ponerle los filtros al recipiente.

3.- Para instalar el filtro, primero deberás agregar una capa de piedras medianas hasta que cubran el fondo del tambo. A continuación, la siguiente capa a colocar será la de las piedras pequeñas o grava. Después, una capa igual de arena gruesa.

La arena y este tipo de rocas serán los primeros filtros, pues se quedarán con las partículas sucias del agua.

Una vez que hayas cubierto las rocas agrega una capa de cal, que tendrás que cubrir con una tela de algodón y, sobre ésta, colocar una cubierta de carbón.

La cal y el carbón sirven para eliminar olores y desinfectar.

Cada una de estas capas cumplirá una función para la limpieza del agua que ya usaste una vez.

Si tu recipiente no se llenó con los filtros, puedes repetir las capas hasta que queden a unos 15 centímetros del borde superior del tambo.

La primera vez que utilices este dispositivo, el agua podría lucir más sucia; esto está bien, pues sólo se tratará de restos de arena, mismos que servirán para limpiar el dispositivo.

4.- Con el uso, el agua irá saliendo más clara y lista para ser reutilizada. Con este dispositivo podrías ahorrar bastante en tu cuenta del pago de agua y cuidar al medio ambiente.