Clara Santiago es una niña originaria de Guerrero. A diario tenía que caminar dos horas y media para llegar a la escuela. Hoy vive en la Casa del Niño Indígena “Emiliano Zapata” en la localidad de Zacualpan, Ometepec, donde además de estudiar puede realizar otras actividades extra escolares.

Alrededor de 75 mil niños indígenas de todo el país viven actualmente en estos espacios educativos y culturales que son operados por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI).

La historia de Clara es la misma que la de muchos niños indígenas en todo el país, como un esfuerzo del gobierno para apoyar a los estudiantes y lograr que, cada vez, más menores tengan acceso a la educación.

La Casa del Niño Indígena ofrece hospedaje, alimentación, regaderas, baños, sala de usos múltiples, biblioteca, canchas deportivas, computación y áreas verdes a los pequeños en edad escolar, de domingo a viernes.

Además de tener un lugar para vivir, y contar con una sana alimentación y asesoría para realizar sus tareas, los estudiantes fortalecen su lengua y su cultura a través de actividades cotidianas.

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