Nuestro mundo está lleno de vida, pues su naturaleza permite la reproducción y el nacimiento de muchas especies, que nos ayudan a vivir en un ecosistema habitable.

Todos los seres de la tierra podemos reproducirnos, y las plantas lo hacen mediante la polinización entre hembra y macho: el polen es transportado desde la parte masculina a la femenina de la flor con ayuda del viento, el agua, insectos, aves y personas. Así nacen las semillas de las flores, los frutos o vegetales.

Esas semillas permiten la creación de nuestro alimento diario, con el que podemos nutrirnos.

Identifica a las semillas

En esta ocasión vamos a recolectar las semillas de las frutas y verduras que compramos en el mercado. Cuando hagas tu mandado, elige las frutas y verduras de la mejor calidad, de buen tamaño, color y textura.

Luego, fíjate en sus semillas,que pueden ser:

De extracción húmeda (que están cubiertas en una pulpa), como las de calabaza, melón, pepino, sandía o papaya.

De extracción seca, sin pulpa, como la del maíz, manzana, limón o naranja.
Para obtenerlas, sigue estos pasos:

Recolección

Selecciona la fruta o verdura de la que obtendrás la semilla, te recomiendo un tipo de fruto a la vez.

Cuando la fruta o vegetal estén maduros, saca las semillas con una cuchara.

Ponlas en un contenedor con agua y agítalo muy fuerte.

  Recoge las semillas con un colador, ponlas bajo la llave del agua para retirar la pulpa restante -si son de extracción seca, hacer esto te servirá para lavarlas-.

Selección

Coloca las semillas en otro recipiente con agua, agítalo con fuerza y espera unos cinco minutos.
Cuando se asiente, descarta las semillas que floten y conserva únicamente las que quedaron en el fondo.

Una vez elegidas, quita el exceso de agua de las semillas que vas a conservar.

Secado

Para secar puedes usar una tapa, una tela fina, una bolsa de cartón, o bien, un plato plano o charola.

El secado es con aire natural, en un lugar con temperatura ambiente.

Evita lugares muy calientes o exponerlas directamente al sol.

Almacenamiento

Asegúrate de que las semillas estén totalmente secas.

Guárdalas en una bolsita, recipiente o bote que sea hermético, para que queden bien tapadas y no les entre el aire o la humedad.

Pégale una etiqueta para identificarlas.

Conservación

Elige un lugar muy fresco y obscuro para almacenar los recipientes en los que guardaste las semillas.

También puedes conservarlas en el refrigerador.

Las semillas también pueden almacenarse en un pozo, en el suelo bajo un metro de profundidad o bajo un techo, sin luz directa del sol.

Toma en cuenta que existen frutos, como el pepino y el tomate, que necesitan más tiempo para madurar y generar fermentación. Para poder trabajar estas semillas, haz lo siguiente:

Pon las semillas en un vaso con agua y déjalo en un sitio cálido.

Después de aproximadamente tres días -no más de cuatro-, aparecerá una capa blanca en la superficie del recipiente, indicando que ya ha ocurrido la fermentación y que la pulpa que rodea a las semillas se ha disuelto.

Continúa con los pasos anteriores de selección, secado, almacenamiento y conservación.

Con estos pasos podrás comenzar tu colección de semillas y tenerlas listas para germinarlas y cosecharlas en tu huerto en el momento que tú quieras, y así, obtener sus beneficios naturales.

La importancia de conservarlas

Con el tiempo hemos perdido muchas semillas y genes de las plantas debido a la negligencia, la guerra, contaminación, desastres naturales y el uso de químicos en la agricultura. Recuerda que el planeta nos regala las semillas y debemos cuidarlo para conservar lo que nos brinda.

Regresemos un poco de lo que recibimos, protegiendo al medio ambiente y a sus especies mientras aún esté en nuestras manos.

Para la próxima edición estaremos listos para comenzar a plantar nuestras semillas, cuidar la siembra, cosechar pronto nuestros frutos, y lo mejor: ¡comerlos!