José Vasconcelos Calderón fue un escritor, filósofo, académico y político, que nació en la ciudad de Oaxaca el 27 de febrero de 1882, aunque al poco tiempo su familia se fue a vivir a Piedras Negras, Coahuila.

Después viajó a la Ciudad de México para estudiar la preparatoria y, posteriormente, comenzó a estudiar leyes. En 1907 se graduó como abogado y poco después se unió al movimiento revolucionario de Francisco I. Madero.

Cuando la revolución mexicana triunfó, fue nombrado como el noveno rector del Departamento Universitario y de Bellas Artes, lo que actualmente es la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Durante su periodo en ese cargo, designó el escudo y el famoso lema de la universidad: “Por mi raza hablará el espíritu”.

De 1921 a 1924 se desempeñó como el primer Director de la recién creada Secretaría de Educación Pública, lo que aprovechó para impulsar la educación popular: trajo a México educadores y artistas destacados, creó numerosas bibliotecas públicas,  reorganizó la Biblioteca Nacional, promovió la educación rural y organizó la primera Expo del Libro.

En 1928 se postuló como candidato a la presidencia de México, pero perdió en lo que él y su equipo consideraron un fraude electoral, por lo que se fue a vivir a París, Francia, y no fue sino hasta 1940 cuando volvió a nuestro país para ser el dirigente de la Biblioteca Nacional.

Durante toda su vida, Vasconcelos fue un amante de la literatura, por lo que no sólo promovió la lectura entre chicos y grandes, sino que escribió también un gran número de libros, como La Raza Cósmica (1925), Breve Historia de México (1937) o Cartas Políticas (1959). Además, editó las revistas  “La Antorcha” y “Continental Timón”.

José Vasconcelos falleció el 30 de junio de 1959 en la Ciudad de México. Antes de morir dejó escrita una carta donde pedía que sus restos no fueran enterrados en el Panteón de los Hombres Ilustres, como medida de protesta ante el poco reconocimiento que, según él, habían tenido sus logros políticos.

Fue enterrado en el Panteón Jardín, y en 1985, trasladado a la Catedral Metropolitana.