Pedro Infante fue uno de los más grandes iconos de la Época de Oro del cine mexicano, así como un representante de la música ranchera. Fue tan grande que hoy, a 60 años de su muerte, sigue siendo un ídolo del pueblo mexicano.

Pedro Infante Cruz nació el 18 de noviembre de 1917 en el puerto de Mazatlán, Sinaloa, dentro de una familia con gran necesidad económica, por lo que desde pequeño empezó a trabajar.

En 1924 su familia se mudó a Guamúchil, Sinaloa, donde Pedro comenzó a desarrollar su talento para la música. Su padre, que era músico, le enseñó a tocar varios instrumentos y, cuando Pedro tenía sólo 16 años, formó un pequeño grupo llamado “La Rabia”. En 1932 entró a la Orquesta Estrella de Culiacán.

A los 22 años viajó a la Ciudad de México a probar suerte. Allí, logró firmar un contrato con la famosa radiodifusora XEW, iniciando así su carrera como cantante.

Poco después, en 1943, grabó su primer disco “Mañana”, con el cual comenzó su éxito y su reconocimiento a nivel nacional.

Su primer papel principal dentro de una película fue en “La feria de las flores”, donde gracias a su naturalidad y simpatía, logró un éxito inmediato y un gran número de ofertas para nuevas producciones.

Tan sólo entre 1939 y 1957 participó en más de 60 películas, muchas al lado de su amigo, el director Ismael Rodríguez. En sus personajes, Pedro encarnaba a varoniles y mujeriegos charros, así como a hombres humildes, nobles y con mucho sentimiento.

Algunas de sus películas más famosas son: “A toda máquina”, “Los tres García”, “Nosotros los pobres”, “Ustedes los Ricos”, “Pepe el Toro”, “La vida no vale nada” y “Tizoc”, que protagonizó junto a María Félix. Ésta última lo hizo ganar el premio a mejor actor por el Festival de Cine de Berlín, sin embargo, el premio le fue otorgado poco después de su muerte, por lo que al anunciarlo, todos los asistentes se pusieron de pie y aplaudieron durante un minuto.

Pedro murió la mañana del 15 de abril de 1957 en un accidente aéreo cerca de Mérida, Yucatán, cuando él mismo piloteaba su propio avión.

Miles de admiradores suyos lloraron su muerte por toda América Latina y, hasta ahora, su lugar dentro del cine mexicano no ha podido ser suplido.