Quienes aspiran a vivir en pareja y convivir en amor, deben plantearse una estrategia que les permita gozar y mantener una buena salud sexual a través de los años, de la rutina y de los problemas de la vida diaria.

En este sentido -y como en todo-, tan malo es quedarse corto como excederse y, si hemos de elegir, podría decirse que en la vida íntima perjudica más el exceso que la carencia, porque mientras que lo primero termina con el deseo, la escasez lo alimenta.

Por este motivo, se dice que en una relación de pareja debe existir el “ahorro sexual”, es decir, guardar siempre una parte del deseo, para no correr el riesgo de quedarse “sin existencias”.

Además, para lograr mantener una buena vida íntima, el gran secreto de la comunicación es un recurso indispensable, pues permite establecer un equilibrio entre lo que cada miembro de la relación desea hacer, lo que se permite y lo que se puede aceptar.

Para lograr una sana vida íntima, tú y tu pareja pueden tomar en cuenta estos cuatro consejos:

  • Hagan todo lo que ambos quieran, siempre y cuando no esté prohibido.
  • No hagas nada que el otro no quiera.
  • Actúen siempre desde el deseo previo.
  • Procuren basarse en su propia escala de valores sexuales.

Recuerda que todas las personas debemos revisar nuestras convicciones para poder llegar a un punto medio entre nuestros principios morales y los deseos sexuales. De este modo podremos decidir mejor cómo debe ser la sexualidad personal y con nuestra pareja, así como cuáles son las prácticas eróticas que podemos permitirnos.