Recuerda que vivir no es garantía de aprender, al igual que escuchar no es garantía de comprender. También toma en cuenta que lo que nos ayuda a madurar no es lo que vivimos, sino la forma positiva de integrarlo a nuestra forma de vida; por lo tanto, quien no asimila de forma adecuada su realidad, aunque viva mucho no aprende nada, y quien no aprende, ni madura ni progresa.

Sé consciente que los buenos momentos son los que nos permiten disfrutar y los malos son los que nos ayudan a aprender, pero ambos son igual de importantes, pues sólo maduramos cuando aprendemos a integrar los buenos momentos con las lecciones que nos dejaron las dificultades que se atravesaron en nuestro camino.

Aprende a balancear de manera sabia

La prueba de fuego de la madurez humana llega cuando logramos armonizar nuestro instinto con la razón, y el deseo con la ética. La cabeza no debe controlar siempre al sexo, pero tampoco podemos perder la cabeza por el sexo. Ése es el gran problema de muchas personas.

El secreto está en saber unir de manera balanceada a nuestra cabeza y a nuestro corazón.

Recordemos que no es nada sano reprimir nuestro instinto, pero tampoco es aceptable su expresión descontrolada. Por eso es muy importante hablar de los errores sexuales más frecuentes para que, al conocerlos, estemos en condiciones de corregirlos.

Para que una pareja permanezca unida en la felicidad, en lugar de buscar la felicidad en la ruptura yo recomiendo la variación de rituales para evitar la rutina y la utilización del autocontrol para evitar los peligros del exceso.

Quienes tengan esa disposición y practiquen el sexo basándose en las reglas del respeto y la comunicación, lograrán tener relaciones sexuales y de pareja más sabias y satisfactorias.