El amor a nuestra pareja no surgió de un día para otro. ¿Recuerdas ese proceso que los llevó paso a paso desde conocerse por primera vez hasta enamorarse uno del otro?

El amor tiene la particularidad de jugar con la amistad entre dos personas, permitiéndoles elevarse a lugares maravillosos hasta dejarlas sin palabras.

Sin embargo, es común que a los matrimonios se nos olvide la amistad, y en muchas ocasiones este error nos lleve al fracaso de la relación. Cuando una amistad continúa durante el matrimonio la pareja sigue cercana y la confianza se da con mayor éxito.

A la par de la comunicación, el respeto, la dedicación que se le dé al matrimonio y el amor que se cultive, la amistad suele ser un factor determinante entre la relación entre dos personas.

¿Hace cuánto tiempo que no ves en tu pareja al amigo o amiga del que te enamoraste? Aquél con quien podías conversar hasta la madrugada y al día siguiente buscar su compañía nuevamente porque te hacía falta contarle algo nuevo, esa persona a la que podías platicarle absolutamente todo y escucharle sin cansancio, siendo su mejor apoyo o al menos buscando serlo.

Hoy te invito a que busques a esa persona en los ojos de tu pareja; busca en su mirada y en su alma aquella vieja amistad. Te aseguro que no existe nada mejor para un matrimonio que detener por un momento los roles que ambos han adoptado con su rutina diaria y regresar a esa amistad sin límites que tanto los llenaba en un inicio y que los llevó a enamorarse.

Acércate a tu pareja con honestidad y sin solicitar nada a cambio, ni siquiera reciprocidad, tal como sucedió en un principio. Ser amigos en el matrimonio puede ser un desafío de grandes dimensiones, ¿aceptas el reto?

Si tu matrimonio está pasando por una buena etapa, fortalecer la amistad será sumarle algo que los hará crecer a ambos en el sentido correcto. Si tu matrimonio anda mal, entonces servirá para demostrar de qué están hechos.

Haz de tu esposo o esposa tu mejor amigo y te asombrarás de todo lo que puede cambiar cuando se hace desde la amistad y no desde la lucha de poderes. Te aseguro que no te arrepentirás de ver qué pasa cuando, además de esposos, somos amigos.