El trastorno del espectro autista (TEA) es una condición neurológica y de desarrollo que comienza a manifestarse durante los primeros tres años de un niño y dura a lo largo de toda la vida.

Se le denomina “trastorno del espectro autista”, porque diferentes personas con el mismo padecimiento pueden tener una gran variedad de síntomas distintos. Por ejemplo, algunas pueden tener problemas para hablar, otras pueden tener intereses limitados y comportamientos repetitivos, otras pueden pasar mucho más tiempo ordenando cosas, repitiendo una frase una y otra vez, o hay quienes simplemente parecieran estar en su “propio mundo”.

Actualmente se le diagnostica autismo a una de cada 68 personas, y puede presentarse en cualquier persona, aunque es cinco veces más frecuente en los varones que en las niñas.

Aunque no sé sabe a ciencia cierta qué ocasiona este padecimiento, hay evidencia que indica que las mutaciones en los genes son una de las causas principales. No obstante, también existen factores ambientales y biológicos que pueden hacer que un niño sea más propenso a padecer este trastorno.

Síntomas

Aunque los síntomas pueden variar mucho entre una persona y otra, generalmente, se relacionan con:

  • Comunicación: No responde a su nombre a los 12 meses, no puede explicar lo que desea, no sigue las indicaciones, a veces parece oír y a veces no, solía decir unas pocas palabras o balbucear, pero ya no lo hace.
  • Conducta social: No sonríe cuando alguien le sonríe, hace poco contacto visual, parece que prefiere jugar solo, es muy independiente para su edad, parece no prestarle atención a la gente y no le interesan los demás niños, no trata de llamar la atención de sus padres.
  • Conducta estereotipada: Parece “quedar estancado” haciendo lo mismo una y otra vez, muestra apego inusual a los juguetes, objetos o rutinas, pasa mucho tiempo ordenado cosas, repite palabras o frases.

Cómo se diagnostica

Con cada chequeo de rutina, el pediatra que revise a un niño debe evaluar que su desarrollo sea el adecuado. Por lo mismo, es muy probable que el médico le realice a los padres algunas preguntas específicas sobre las acciones y la conducta de su hijo o que interactúe directamente con el pequeño.

Un niño con autismo tiene necesidades diferentes a las del resto, es por eso que entre más pronto se identifique y se comience a tratar, será más conveniente para poder darle el tratamiento adecuado.

La Academia Americana de Pediatría recomienda que todos los niños sean evaluados para detectar un posible autismo entre los 18 y los 24 meses.

¿Cuál es el tratamiento?

Como los trastornos del espectro autista pueden ser tan diferentes entre cada persona, no hay un tratamiento único que les funcione a todos.

Para cada caso, existen cuatro categorías que pueden atenderlos:

  • Programas conductuales, que consisten en trabajar las destrezas sociales, la atención, el juego, la ansiedad, la interacción con los padres y las conductas desafiantes
  • Programas de educación y aprendizaje, se concentran en el aprendizaje y el razonamiento de los niños
    Medicamentos
  • Terapias

La mayoría de los profesionales concuerdan en que es importante el tratamiento temprano y que la mayoría de las personas con autismo responden bien a programas especializados altamente estructurados.