Los frijoles pertenecen a la familia de las leguminosas, al igual que los chícharos, las habas, la soya, entre muchos otros. El frijol es, desde la época prehispánica, uno de los alimentos principales en la dieta y la economía en México, donde se comen hervidos, refritos, charros, puercos o de la olla. Además, con el mestizaje fue mezclándose con muchísimos ingredientes típicos de nuestra cocina, como el epazote, la cebolla, el queso, el jitomate o la carne de puerco, por mencionar algunos.

Tipos de frijol

Los frijoles se agrupan de acuerdo con su color en: negros, amarillos, blancos, morados, bayos, pintos y moteados.

En todo el mundo se conocen cerca de 150 especies de frijol, de las cuales 50 se encuentran en nuestro país, donde destacan el frijol blanco -también conocido como alubia-, el frijol negro -procedente de Querétaro y Veracruz-, el flor de mayo, el peruano, el frijol morado, el pinto, el canario y el ayocote.

El estado que tiene mayor producción de frijol es Zacatecas, pues tiene casi 30% del total de la producción de nuestro país, donde se estima que cada persona consume 11 kilos de frijol cada año.

Beneficios nutricionales

Los frijoles tienen mucho contenido de proteínas minerales y fibra dietética, además que poseen un bajo contenido de grasa y no contienen colesterol, por lo que nos ayudan a prevenir enfermedades crónicas como el cáncer -principalmente de colon-, la diabetes y la obesidad.

También son fuente de calcio, hierro, fósforo, magnesio, zinc y algunas otras vitaminas. Además, son ricos en ácido fólico, primordial durante el embarazo para prevenir complicaciones en la formación del bebé.

Cuando comemos frijoles, éstos nos ayudan a sentirnos satisfechos y con energía por más tiempo, pues contienen carbohidratos complejos. Además tienen altos niveles de antioxidantes, los cuales nos ayudan a mantener a nuestras células jóvenes por más tiempo.

Estas leguminosas también nos ayudan a bajar la glucosa de nuestra sangre después de comer, siendo una excelente opción para las personas que padecen diabetes.

Las personas que padecen celíaca -que no pueden digerir los alimentos con gluten y deben evitarlo- pueden suplir los alimentos que tienen almidón con alimentos hechos a base de frijoles; lo mismo pasa con aquellas personas que no comen carne, pues la proteína que contienen los frijoles ayuda a reponer el desgaste muscular. Sigue estos consejos para aumentar su valor nutritivo:

Al cocinarlos en una olla de presión, los frijoles se cuecen más rápido y se conservan mejor sus nutrientes. Para ello, también conviene agregar la sal hasta que los frijoles estén suaves.

Mezcla frijoles y arroz, pues así complementarás mejor sus proteínas.

Consume los frijoles acompañados de vegetales o frutas ricos en vitamina C, como los pimientos, el chile, las acelgas o el jitomate, pues así tu cuerpo absorberá mejor el hierro y te ayudará a optimizar la formación de hemoglobina en la sangre.

Procura comer los frijoles en sopa, enteros, licuados o machacados, pues así es como conservan mejor sus nutrientes.

Consejo de Doña Ofe

Si al comer frijoles tú o tu familia presentan problemas de gases o flatulencias es debido a los carbohidratos que contiene la cáscara del frijol. Para evitar este problema, basta con remojar los frijoles una noche antes de cocinarlos con una cucharadita de bicarbonato. Después tira esa agua y ponlos a cocer.

¿Sabías que…

lo que en México conocemos como frijol es la semilla que se extrae de la vaina ya madura?

Cuando la vaina está aún tierna se le llama ejote y normalmente se consume como verdura o como una guarnición.