La temporada de calor ya está aquí, y entiendo muy bien lo pesado que puede llegar a ser cuando nuestra casa da la sensación de ser un horno y, por más que lo intentamos, no logramos refrescarnos.

Para evitarlo, a continuación te comparto una serie de consejos muy fáciles de seguir que te ayudarán a que el aire se sienta más fresco y la temperatura se sienta mucho más agradable.

Evita que entre sol

En la medida de lo posible mantén las cortinas cerradas durante las horas calurosas del día, así lograrás crear un entorno de sombra dentro de tu vivienda.

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Usa tejidos claros y suaves.

Las telas suaves y claras sobre los cojines, las camas o los sillones ayudan a mantener la frescura.

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Aire acondicionado casero.

Puedes guardar botellas grandes de agua en el congelador y, después, colocarlas detrás del ventilador. Así se enfriará el flujo de aire.

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¡Haz como los canguros!

Estos animales ponen en práctica un truco para refrescarse que consiste en lamerse las muñecas. Para evaporarse, la saliva toma energía de las muñecas, lo cual disminuye la temperatura en esa zona. Como las venas y arterias que pasan por ahí están muy cerca de la piel, se refresca la sangre en circulación y, en consecuencia, el resto del cuerpo también.

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Aprovecha las horas más frescas del día.

Si abres las ventanas y cortinas durante las horas frescas de la noche y la mañana lograrás refrescar la casa unos cuantos grados. Además, mantén abiertas las puertas interiores de tu hogar para que el aire pueda circular por todas las habitaciones.

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Disminuye las fuentes de calor.

Los aparatos electrónicos como el horno, el tostador o la televisión, así como los focos, son fuentes de calor que muchas veces conviene mantener apagadas durante las horas más calurosas.

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