¡Hola, amigos! Ya llegó la primavera y con ella también llegó mucho calor. Los seres humanos no podemos sobrevivir sin agua, pues nuestro cuerpo está compuesto 70% por ese líquido y con las plantas sucede similar, pues la mayoría de los cultivos se componen 90% de agua. Es por ello que ese líquido es tan vital para la vida y el riego es una parte fundamental para tener una excelente cosecha en nuestro hogar.

Sin agua no se puede mantener una huerta. En ciertas épocas del año -como la primavera y parte del verano- se necesita un riego diario, aunque cuando comienzan las lluvias, la naturaleza nos ayuda a brindarle a nuestras plantas ese elemento tan importante.

Por medio del agua es como se nutre a nuestras plantas, pues los minerales llegan a la raíz mediante el riego,  y es así como las raíces los absorben y los hacen llegar a las hojas y/o frutos para que crezcan fuertes y sanos.

Por ello, el agua con la que regamos nuestra huerta no debe estar sucia o contaminada con químicos, pues daña el crecimiento de la planta y su contenido nutrimental. Además, al ingerir los frutos de una huerta regada con agua sucia, podemos enfermarnos. ¿Ves cómo es una gran ventaja tener una huerta en casa? Así sabremos su cuidado, calidad y hasta las condiciones del agua con la que fue regada.

Al regar tus plantas cuida la temperatura del agua, pues aunque no lo creas es importante. Si el agua que usas está muy fría podrías detener su crecimiento o hasta matarlas. Si riegas tus cultivos con agua de pozo, que suele estar a una temperatura baja, te recomiendo que la pongas al sol por unas horas para templarla.

En primavera y verano, el riego ideal para tu huerta es después de la puesta del sol o muy temprano por la mañana, antes que el sol esté por lo alto. Con esto evitarás la evaporación del agua por las fuertes temperaturas. Si haces el riego por la noche será mejor, ya que la tierra podrá acumular mayor humedad y estará mejor hidratada durante el día. En otoño e invierno sí es importante regar en las horas donde el sol esta en el centro, por lo alto del cielo.

Para cada tipo de hortaliza y zona de cultivo se requiere un riego distinto, pero es muy importante que sea el adecuado, pues es parte fundamental para lograr un buen crecimiento y poder tener una excelente cosecha para nuestra familia.

¿Cuál sistema de riego es el adecuado?

Existen distintos tipos de sistemas de riego, aunque el que normalmente conocemos es el de inundación con zanjas a los lados de los cultivos, que es el que podrás observar en las imágenes superiores.

Te recomiendo que las observes detalladamente para que puedas distinguir cuáles son las diferencias entre cada una.

El riego de emergencia

Procura no descuidar tus cultivos, pues las esperanzas de recuperar las hortalizas por falta de agua, exceso de calor o viento es casi nula. Si te sucedió, puedes intentar esto:

Coloca la planta a la sombra, donde se cubra del sol y del viento. Riégala varias veces al día con agua tibia, sin inundarla -siempre es importante observar que la planta sí absorba el agua- y no le pongas líquido en exceso, pues eso sólo ocasiona que se pudra la raíz y así perderás a tu planta de manera definitiva.

El agua es uno de los elementos más importantes para nuestra vida y es parte también de nuestra madre naturaleza. Cuídala, no la desperdicies y siempre agradece contar con ella. Recuerda que el agua crea vida, así que ¡no olvides hidratarte y a tus plantas también!

Me despido, agradeciendo como siempre a la naturaleza, en esta ocasión por el agua y la vida que nos regala.