Para todos es sano y muy importante darse espacios de aislamiento y reconocimiento personal, pero cuando la soledad se vuelve algo doloroso es necesario encontrar la manera de superarla, pues es un estado emocional que nos puede llevar a situaciones poco agradables.

El equilibrio interior comienza cuando aprendemos a saber que estamos con nosotros mismos, sin distraernos con cosas como la radio o la televisión, sino en verdadera conexión con nuestro interior, ese que pocas veces exploramos por temor a lo que podamos encontrar.

Esos momentos de armonía y paz nos ayudan a abrir nuestra mente y entrar en contacto con lo desconocido que hay dentro de nosotros.

Lo más importante es confiar en nuestro interior, vivir en armonía con nuestro yo, mantenernos serenos y relajados. La soledad deseada es una gran oportunidad para encontrar respuestas a muchas interrogantes de nuestra vida y nos revelará el origen de nuestros temores.

Para superar el miedo a estar solos debemos empezar por transformar la soledad en bienestar, liberándonos de un estado de nostalgia que no es otra cosa que una añoranza inútil de lo que fue y se perdió, pero que pertenece al pasado y ya no existe.

La clave es convertir la soledad en un estado de goce y plenitud. Nuestros momentos de soledad y aislamiento nos rendirán grandes frutos que nos permitirán abrirnos a la vida, captar mejor la belleza de las cosas y la alegría que sentimos nosotros y quienes nos rodean.

Recuerda que cuanto más crecemos en comprensión, más aumenta nuestra percepción de la belleza en la apreciación de valores y nos volvemos más conscientes de nuestra propia condición, así como de la importancia y trascendencia de nuestro ser.

Para aprender a aceptar y apreciar la soledad, hay que reconocer que tiene muchas ventajas y nos ayuda a protegernos contra el desánimo. ¿Por qué digo esto? Pues porque la soledad, al ponernos en contacto con nosotros mismos, nos permite sernos leales, conocer la profundidad de nuestro ser, reconocer nuestras debilidades y limitaciones, identificar nuestro gran potencial humano y entender nuestra capacidad para enfrentarnos a los retos que la vida nos presente.

Vive y abraza la soledad, pues no significa que estés solo, sino que estás con la persona más importante para ti: tú mismo.