El verano suele ser la temporada perfecta para salir a pasear en familia, hacer actividades al aire libre, visitar alguna alberca o disfrutar de un día de campo.

Sin embargo, las altas temperaturas, los fuertes rayos del sol y la humedad del ambiente, pueden ocasionar que suframos con mayor facilidad una deshidratación, lo cual puede poner en riesgo nuestra salud.

En esta temporada se pierden líquidos del cuerpo con mucha facilidad ya que, a través del sudor, nuestro organismo regula la temperatura corporal y, si no reponemos esa agua, la deshidratación puede causarnos severas molestias y complicaciones, principalmente en niños, adultos mayores, personas enfermas o con sobrepeso.

Para mantener una buena hidratación, a continuación te comparto algunos sencillos consejos que tú y tus seres queridos pueden seguir:

1. Beber un vaso de agua en cuanto te despiertes, pues así ayudarás a tu cuerpo a activarse de forma automática e iniciarás tu día con energía y más fuerza.

2. Bebe entre dos y tres litros de agua diarios. Puede parecer mucho, pero si durante todo el día tomas pequeñas cantidades de manera constante, verás que cumples esa meta sin ninguna dificultad.

3. Ingiere alimentos ricos en agua. Como frutas, verduras y hortalizas, pues además de ayudarte a estar hidratado, te darán mucha salud por la cantidad de vitaminas y minerales que contienen.

4. No esperes a tener sed para beber agua. La deshidratación comienza incluso antes de que el cuerpo comience a sentir sed.

5. Evita el alcohol, las bebidas con gas, la cafeína en exceso y el tabaco, pues no sólo son poco saludables para ti, sino que además deshidratan tu cuerpo.

6. Intenta con otras bebidas hidratantes. Opciones como algunos jugos, infusiones o lácteos también te ayudan a estar hidratado con una gran variedad de sabores, pero no olvides que generalmente también suelen incluir muchas azúcares, así que bébelas con moderación.

7. Pon mayor atención a los grupos con necesidades especiales. Los niños y los adultos mayores requieren un mayor consumo de agua y pueden olvidar beber agua con frecuencia. Por su parte, las mujeres embarazadas o lactantes necesitan beber más agua, pues no sólo cubren sus propias necesidades, sino también las de su bebé.

8. Ten cuidado al hacer ejercicio. Es importante beber agua antes, durante y después de practicar cualquier actividad física intensa. Además recuerda que con el esfuerzo prolongado se pierden también sales minerales que requieren ser repuestas lo más pronto posible, por medio de sueros orales.