Carlos Mosiváis fue un escritor y periodista mexicano que nació en la Ciudad de México el 4 de mayo de 1938, en una época en la que nuestro país atravesaba grandes transformaciones sociales, políticas y económicas, pues se abría paso a la “modernidad”.

Así, durante su juventud, Carlos fue testigo de los grandes cambios que llegaron a la capital del país, como la instalación de alumbrado público, la inauguración de vías rápidas como el Anillo Periférico y el crecimiento de una ciudad que, en ese entonces, apenas tenía 5 millones de habitantes.

Como desde entonces se le conocía por ser una persona curiosa y muy culta, Carlos decidió estudiar en la Facultad de Economía y en la de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y, a muy corta edad, comenzó a trabajar como escritor en las revistas Medio Siglo y Estaciones.

Durante toda su carrera colaboró en diversos diarios mexicanos muy importantes, como el Excélsior, La Jornada, El Universal o en las revistas Proceso, Nexos o Letras Libres.

Siempre tuvo posiciones políticas muy marcadas y un gran sentido de crítica; además, como periodista siempre buscaba dar una voz a todos aquellos fenómenos literarios, sociales y culturales que fueran en contra de la política represiva y conservadora, por lo que se interesó por temas muy importantes de aquella época, como el movimiento estudiantil de 1968, el feminismo o  los ídolos populares como “El Santo” o “Cantinflas”.

También se preocupó por promover los derechos de las minorías, la diversidad sexual y los derechos de los animales, por lo que se ganó muchos opositores en los sectores conservadores de aquella época.

Como tenía gran afición por el cine nacional, participó como actor invitado en varias películas mexicanas, como “En este pueblo no hay ladrones”, de Alberto Isaac, o “Los Caifanes”, de Juan Ibáñez.

Sin embargo, su gran legado se encuentra en los textos que escribió, principalmente crónicas caracterizadas por un humor ácido e irónico. Entre sus libros destacan “Días de guardar” (1971), “Escenas de pudor y livianidad” (1988) o “Los rituales de caos” (1995).

En sus obras hace un reflejo tan fundamental de los movimientos sociales, la cultura popular y la política mexicana de la época que aún en la actualidad se le conoce como un personaje imprescindible para entender el México contemporáneo.

Carlos murió a los 72 años, el 19 de junio de 2010, a causa de una insuficiencia respiratoria. Tras su muerte recibió un homenaje en el Palacio de Bellas Artes para reconocer sus grandes aportes a la historia actual de  nuestro país.