Todos necesitamos comer adecuadamente, dormir, hacer deporte y resolver problemas de lógica para tener un buen funcionamiento cerebral.

Revisa tu alimentación: En ocasiones no somos conscientes de la enorme importancia que tiene la alimentación en nuestra salud, pero lo cierto es que los hábitos alimenticios que seguimos lo son todo. Por ello, procura llevar una dieta rica en frutas y verduras, pero también en proteínas y carbohidratos evitando, en la medida de lo posible, el consumo de grasas saturadas, así como los saborizantes y endulzantes artificiales.

Como detalles importantes, recuerda que la vitamina B potencia la memoria y que, por el contrario, el consumo excesivo de alcohol y azúcar reduce la masa del cerebro y las señales cognitivas.

Haz gimnasia cerebral: Hay cientos de pasatiempos con los que puedes entrenar tu cerebro, dependiendo de tus gustos y tu nivel en el momento de empezar; verás que muy pronto irás demandando ejercicios más complejos, lo que significará que tu mente está más despierta cada día. Puedes ayudarte con lo siguiente:

Resuelve problemas de lógica, haz rompecabezas, intenta garabatear con las dos manos a la vez e, incluso, realiza actividades cotidianas sencillas con la mano menos hábil, como cepillarte los dientes, peinarte o tomar agua.

No olvides la parte física: El ejercicio te ayuda a desconectar los problemas y a despejar la mente, además de estimular la sensación de bienestar. Nada mejor para terminar un día pesado que completar un entrenamiento adecuado a tus capacidades.

Duerme lo suficiente: Durante el sueño, asimilamos el conocimiento y descartamos la información que no resulta relevante. Dormir entre 7 y 8 horas diarias es imprescindible para mantener un estado mental saludable.

Controla tu salud: Cuando tenemos desajustes en los niveles de colesterol y en la presión arterial, el funcionamiento normal de nuestro cerebro puede presentar problemas graves. Por ello, lo mejor es asegurarnos de llevar un control médico periódico.