En la actualidad vemos muchas parejas que en realidad parecen todo menos eso, y no hablo de la parte física -como que uno sea alto y el otro bajito-, sino porque pareciera que se les olvidó hacer equipo y que cada uno sigue su camino en diferentes direcciones; parejas en las que uno está arriba y el otro se está quedando muy abajo, o donde los dos han crecido asimétricamente, olvidándose de lo importante de su relación.

Es cierto que, hoy en día, las parejas tienden a ser más “parejas” y esto lo pongo entre comillas porque, aunque la mujer pueda trabajar y colaborar en los gastos de la familia, sigue también ejerciendo su rol de ama de casa, con poca o nula ayuda del varón. Por eso es que creo que falta que revisemos a profundidad cada una de nuestras relaciones, para identificar en realidad en qué momentos trabajamos como equipo de pareja o de familia.

Los invito a hacerse estas preguntas que les ayudarán a fomentar una visión compartida y de trabajo en equipo:

Pareja

  • ¿Cuándo fue la última vez que platicamos sobre nuestros planes a futuro?
  • ¿Me siento cómodo(a) con mis responsabilidades?
  • ¿En qué me gustaría sentir apoyo de mi pareja?
  • ¿Considero que mi pareja es mi equipo y jugamos a ganar o siento que cada uno está jugando a ganar de manera personal?

Familia

  • ¿Conozco los sueños de cada uno de los miembros de mi familia?
  • ¿Tenemos un tiempo de convivencia familiar?
  • ¿Cómo se demuestran los afectos en la familia?
  • ¿Nos sentimos tomados en cuenta al tratar alguna decisión importante?

Ahora sí, tras contestar estas preguntas busquen ponerse en acción para fomentar tiempos de convivencia de calidad, para así lograr tener parejas más parejas y familias más cercanas.