En el siglo XV, un joven italiano llamado Cristóbal Colón, que leía mucho sobre geografía y había sido marinero desde muy pequeño, tenía la firme convicción de que podía navegar por el Océano Atlántico hacia el Occidente y llegar a la India.

Por ello, en mayo de 1492 llegó con los Reyes de España, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, a pedirles su ayuda para realizar la expedición. Los reyes aceptaron y le brindaron apoyo económico y de tripulación para que iniciara el viaje a bordo de tres barcos, llamados “La Niña”, “La Pinta” y la “Santa María”.

El 12 de octubre de ese año, tras 70 días de viaje, los marineros por fin escucharon el grito de “¡tierra a la vista!” y, emocionados, creyeron que al fin habían llegado a la India, aunque en realidad estaban llegando a un territorio que no imaginaban que existía: la isla Guanahani, en el archipiélago de Las Bahamas, a la cual llamaron San Salvador.

Desde San Salvador viajaron por las Bahamas y descubrieron una pequeña isla a la que llamaron “Santa María de la Concepción”, otra que nombraron “Fernandina”, en honor al rey Fernando y luego otra que bautizaron “Isabela”, en homenaje a la reina Isabel.

Después, los navegantes llegaron a Cuba, donde Martín Alonso Pinzón, el capitán de la Pinta, decidió separarse de la expedición.

Al poco tiempo, descubrieron la isla de Haití, a la que le pusieron por nombre Isla Española.

Poco a poco siguieron recorriendo el Caribe, en una etapa que marcaría el inicio de la conquista española en todo el continente, mismo que sería bautizado, tiempo después, como América.

Dos meses después, Colón y sus hombres decidieron viajar de regreso a España, donde éste le contó a los reyes todo lo que había visto en las lejanas tierras.

En septiembre de 1493 dio inicio un segundo viaje, esta vez con 17 naves que zarparon desde Cádiz, España. Así, en esta ocasión los barcos fueron llegando al territorio que ahora pertenece a Las Antillas, las Islas Vírgenes o Puerto Rico. Esta vez, su misión era colonizar los territorios descubiertos y predicar ahí la fe católica.

En 1498, un tercer viaje desde España le permitió a Colón llegar a la desembocadura del río Orinoco, localizado en Venezuela y, finalmente en su cuarto y último viaje, hecho en 1502, los marineros llegaron a lo que ahora pertenece a Honduras y luego recorrieron la costa por Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

Nuestro país fue conquistado por Hernán Cortés, quien llegó a la Villa Rica de la Veracruz en febrero de 1519 con un grupo de 150 hombres. En un principio, el pueblo azteca creyó que Cortés era la encarnación de su dios de piel blanca Quetzalcoatl, por lo que fue muy fácil para los españoles obtener todo lo que deseaban.

Pocos meses después, los hombres al mando de Cortés entraron a Tenochtitlán, la capital del imperio azteca, y tomaron como rehén al emperador Moctezuma.

En tan sólo dos años, los españoles lograron derribar por completo al Imperio Azteca, tomando el control total de Tenochtitlán y de los territorios cercanos. En las ruinas de lo que fue aquél imperio, comenzaron a fundar la Nueva España, lo que ahora es la Ciudad de México.

Con la llegada de los españoles al territorio americano, se generó un enorme intercambio cultural, comercial y religioso, pues aunque los españoles quisieron establecer aquí sus ideologías, jamás pudieron perderse por completo las tradiciones, creencias y costumbres de nuestros antepasados.

En México, el Congreso declaró el 24 de septiembre de 1892 que el 12 de octubre fuera declarado como fiesta nacional. A partir de 1917, bajo la presidencia de Venustiano Carranza, se le llamó Día de la Raza y, en 1929, Emilio Portes Gil decretó que la fiesta nacional se llamara Día de la Raza y Aniversario del Descubrimiento de América.