¡Hola de nuevo, queridos amigos! El otro día estaba pensando en cómo en nuestra vida diaria existen personas muy diferentes entre sí, e incluso, hay quienes consideran que se trata de gente buena o mala. En la vida vegetal también puede decirse que existe hierba “mala” dentro de los buenos cultivos, y es precisamente así como se llama a aquellos brotes que aparecen en la superficie cultivada y que no son las especies que nosotros sembramos.

Recordemos que la naturaleza es perfecta y que, para que un ecosistema se desarrolle de una manera adecuada, se necesita un poco de todo. Sin embargo, es importante mencionar que existe una consecuencia de que la maleza crezca dentro de nuestro huerto.

Cuando hablamos de una mala hierba, no hablamos únicamente de especies salvajes, sino que podría ser, por ejemplo, una mata de pepinos que crece en el mismo lugar que una de tomates.

Esto podría ocasionar que el cultivo deseado no se coseche de la mejor manera, así que podemos comenzar a actuar desde ahí.

Lo primero que tenemos que hacer es limpiar el espacio que está destinado para nuestro huerto familiar, ¡hacerlo es muy sencillo!

¿Has escuchado que “primero hay que vaciarnos para volver a llenarnos”? Esta expresión suele ser usada cuando queremos hacer cambios en nosotros mismos y comenzamos a identificar qué tenemos que limpiar y arreglar para poder florecer de nuevo como personas.

Lo mismo ocurre con la tierra, pues para que en ella crezcan buenos cultivos, lo primero que hay que hacer es limpiarle todo lo que le sobra, de la manera en que te explicaré a continuación:

Para tener una limpieza exitosa es importante retirar la hierba desde su raíz, directamente con las manos. Hay quienes prefieren usar químicos que secan y matan toda planta, pero recuerda que los químicos contaminan nuestro planeta y eso termina siendo muy dañino.

Ya que hayas arrancado toda la hierba, lo que debes hacer es remover la tierra, escarbar hasta la profundidad de una mano, aproximadamente, y revolver muy bien. Así podrás asegurarte de no haber dejado ningún rastro de raíz de alguna planta. Por este motivo debes hacer este paso antes de germinar los cultivos que deseas.

Ya que la tierra esta removida y blanda, debes humedecer toda el área y luego dejarla secar totalmente. Repite este proceso varias veces durante unos cuantos días. Si durante ellos, ves que vuelven a salir algunas hierbas malas, retíralas desde su raíz.

Al someter tu tierra a estos cambios, evitarás el crecimiento de hierbas indeseadas y dejarás más que listo el espacio para tu cosecha. Ahora sí, ¡ya podrás sembrar cualquier cosa que gustes!

Recuerda que es importante darle un cuidado continuo al huerto, ya que la maleza puede volver a nacer y ésta se alimenta de lo mismo que tus cultivos. Por eso, siempre que riegues o podes tu huerto, échale un ojo para mantenerlo libre de malas hierbas.

En lo personal, considero que el mundo vegetal es muy similar al nuestro, pues así como en nuestra mente y nuestro corazón pueden crecer malos pensamientos que debemos desechar, en nuestro huerto también hay que arrancar lo malo desde la raíz, y en su lugar, sembrar una nueva semilla con algún fruto, un vegetal o hasta nuestra flor favorita.

Procuremos hacer lo mismo en nuestra vida diaria: cultivemos buenos pensamientos y cosechemos buenas obras. Seamos semillas de cultivo y no de maleza,  ¡está en nosotros elegir!

Hoy más que nunca me gustaría despedirme de ustedes, agradeciendo a la naturaleza por todo lo que nos brinda, que en esta ocasión nos permite tener un huerto sano y cultivar frutos nuevos para nuestra vida.

Los espero en la próxima edición para seguir compartiendo juntos los mejores consejos para nuestro huerto.