¿Sabías que México le compartió 31 alimentos originarios al resto del mundo? ¡Nuestro país es riquísimo en cuanto a naturaleza!

¡Hola amigos! En esta ocasión estoy muy contenta de poder compartirles lo que la revista Artes de México publicó en una de sus ediciones, un hermoso especial dedicado a las semillas de nuestro México, titulado “Semillas de Identidad”.

Este número es para mí muy especial pues habla de los 31 alimentos que México dio al mundo, con un artículo que me impactó tanto que quiero platicarles cuáles son: achiote, aguacate, amaranto, cacahuate, cacao, calabaza, camote, capulín, chayote, chía, chicozapote, chile, chipilín, chirimoya, epazote, escamoles, frijol, guajolote, guanábana, jícama, jitomate, maguey, maíz, mamey, nanche, pitaya, tejocote, vainilla, yuca y zapote.

Son bastantes, ¿no? Por lo mismo debemos estar orgullosos de lo rico que es nuestro país y no sólo en su agricultura, sino en sus tradiciones y su gente.

Además, en ese mismo libro aparece un texto de Salvador Novo que me parece demasiado valioso y me gustaría mucho compartir con ustedes. En él, el autor explica que lo más valioso que los conquistadores españoles se llevaron de nuestro país no fue el oro, ya que éste provocó muchas muertes y al final termina por acabarse.

Lo verdaderamente preciado, indica, fue el alimento, capaz de reproducirse y volver a brotar cada primavera. Él reflexiona que, cada que México le entrega eso al mundo, no pierde parte de su riqueza, sino que sabe regalar cariñosamente lo que tiene.

Navo dice que lo importante es que nuestro país comparte con el mundo “lo que no se agota: nuestras semillas, plantas, frutas, que llevan por todo el mundo el tributo generoso de México” y que gracias a eso se propagarán “los significativos nombres que aquí recibieron los árboles, las plantas, las flores y los frutos, como el ahuehuetl, chilli, auacatl, tomatl, xempoalxochitl, cacahuatl”.

A través de este libro mágico que se ha escrito y he tenido la oportunidad de leer, quiero envolverte en el maravilloso mundo de las semillas de México. Con la inspiración que siento sobre este tema quiero lograr que tú también sientas lo que yo siento al sembrar y cosechar cualquier semilla.

La tierra es apasionada de crear historia, y sus semillas pueden contarla a través del aire que transporta el aroma de las hojas, los pétalos, los frutos o simplemente el olor a tierra mojada, misma que transforma una simple semilla en un regalo perfecto.

¡Hoy me voy, agradeciendo a nuestro México por la naturaleza tan hermosa que nos brinda!

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