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El último emperador de los aztecas

Reconocido como un hombre valiente y decidido, Cuauhtémoc defendió al imperio azteca hasta su último día.

Cuando en 1521 las tropas españolas, bajo las órdenes de Hernán Cortés, lanzaron su último ataque contra Tenochtitlán, sabían que se enfrentaban a un monarca valiente y con mucho carácter: Cuauhtémoc (águila que cae).

A sus 15 años Cuauhtémoc ya había completado su educación militar y pronto se destacó como combatiente, liderando los ejércitos de Moctezuma en diversas campañas, por lo que recibió el mando militar en Tlatelolco.

Cuando tenía 25 años fue nombrado emperador, luego de que Moctezuma falleciera. Rápidamente impresionó a todos por ser muy dedicado a su labor y por imponer miedo y respeto tanto entre sus cercanos como entre sus enemigos.

Lo primero que hizo como emperador fue preparar todo para atacar a las tropas de Cortés, que llevaba un ejército con cerca de 900 españoles y 150 mil aliados. Así, mandó hacer la recolección de armas y víveres, además de acercarse a los tarascos y tlaxcaltecas, sus grandes enemigos, para

pedirles que se unieran a ellos y juntos luchar contra los extranjeros.

Cuando Cortés y sus hombres se acercaron a la ciudad, Cuauhtémoc rechazó todas las ofertas de rendirse, e incluso mandó asesinar a dos hijos de Moctezuma que apoyaban esa negociación.

Luego, cuando las tropas españolas llegaron, Cuauhtémoc y sus hombres rápidamente se vieron rodeados por ellas, así que escaparon a Tlatelolco, donde muy pronto comenzaron a padecer por falta de agua y comida, debilitando al imperio.

A finales de julio de 1521, Tenochtitlán ya estaba totalmente tomada por los españoles. Sus templos habían sido destrozados y ya habían muerto muchos aztecas, pero Cuauhtémoc se resistía a rendirse.

Fue hasta mediados de agosto cuando los españoles atacaron Tlatelolco y, aunque trató de escapar, Cuauhtémoc fue tomado preso. Muchos testimonios aseguran que en varias ocasiones fue torturado para que revelara dónde se ocultaba el oro, pero siempre se negó a decirlo.

Luego, fue llevado a una expedición española a lo que ahora es Honduras y, tras el rumor de que conspiraba contra Cortés, Cuauhtémoc fue ahorcado el 28 de febrero de 1525.